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miércoles, 22 de julio de 2026

VOLVER A CASA

Hay casas que nunca dejan de pertenecernos.

Aunque pasen los años, aunque el polvo se pose sobre los muebles y la hiedra trepe silenciosa por los muros, basta abrir la puerta para reconocer el olor de la madera, la luz que entra por la ventana de siempre y el murmullo de todas las conversaciones que un día quedaron suspendidas entre sus paredes.

Así me siento al regresar a Stramonium Nigrum.

Han pasado tres años desde la última vez que escribí aquí. Tres vueltas completas de la rueda del año. Tres primaveras de brotes nuevos, tres veranos de soles ardientes, tres otoños de hojas y cosechas, tres inviernos de silencio y recogimiento. Y, sin embargo, al volver, encuentro que este lugar sigue esperándome con la paciencia de los viejos bosques.

Este blog siempre fue mucho más que una colección de entradas. Ha sido mi cuaderno de sombras abierto, mi recetario de cocina estacional, mi rincón para hablar del tarot, de las plantas, de la mitología, de las antiguas festividades, de los ciclos de la naturaleza y de esa forma de entender la magia que nace del respeto por la tierra y por los pequeños rituales cotidianos.

Al entrar de nuevo, descubro que la casa necesita cuidados.

Habrá que abrir las ventanas para que entre aire fresco. Sacudir el polvo de algunos estantes. Ordenar los viejos armarios. Quizá retirar aquello que ya no tiene sentido, reparar algunos enlaces rotos y despedirme de entradas que cumplieron su misión hace mucho tiempo. Tal vez también cambie el aspecto de estas habitaciones, como quien renueva las cortinas o mueve los muebles para que la luz encuentre un camino distinto. Pero no cambiará su esencia. Porque las casas, como las personas, pueden transformarse sin dejar de ser ellas mismas.

Regreso con más años, más lecturas, más preguntas y, espero, también con algo más de sabiduría. La vida tiene la costumbre de enseñarnos incluso cuando creemos que nos ha alejado de nuestros caminos. A veces, precisamente alejándonos, nos prepara para regresar de otra manera.

No sé con qué frecuencia volverán a aparecer nuevas entradas. No quiero prometer calendarios imposibles. Prefiero que este lugar respire al ritmo de las estaciones, que cada publicación llegue cuando tenga algo verdadero que contar.

Gracias a quienes me habéis acompañado, y también a quienes lleguéis por primera vez. Siempre hay una taza de café, un mazo de cartas esperando, alguna hierba secándose en la cocina y una historia antigua deseando ser contada.

Las puertas de Stramonium Nigrum vuelven a estar abiertas.

Entrad sin llamar.

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